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Las locomotoras de vapor

Publicado en 2013-07-14 | Columnas

El tren viajaba de Nogales a Cananea...

 

Por Jesús “Teco” MORALES TAPIA

Hace muchos años que desaparecieran las locomotoras de vapor y hoy voy a recordar algo de las que conocí allá en los años de mi infancia.

Mis padres eran parte de las familias que vivían en el desaparecido barrio minero de Buenavista, Manuel Morales y María Jesús tapia. Allá en el año 1933, yo de apenas 5 años, vivíamos en el barrio de La Colonia, en el campo minero de Buenavista. Recuerdo aquella casita de un solo cuarto de vieja madera ahí vivíamos mis padres y sus cuatro hijos, Lupe, Arturo, José y yo, el mayor, años después conocí que en aquella casita había vivido la familia de Manuel M. Diéguez, uno de los grandes de la historia de Cananea, la huelga del primero de junio de 1906.

Muy cerca del barrio se encontraban la mina de La Colorada, las tolvas, oficinas, baños, casa de lámparas y oficina de rayadores de aquella mina, misma oficina en la que yo trabajé en los años de 1950 al de 1961.

Para el movimiento de aquella mina se usaban las legendarias locomotoras de vapor, recuerdo las de vía ancha el número 10, 11 y 12; y las de vía angosta la 6, 7 y 8. La tripulación de las locomotoras de vía ancha estaban Francisco Contreras, Benito Sandoval y las de vía angosta los mismos y otros más que ya no recuerdo sus nombres. Los garroteros eran: Ramón, Felipe “El Prieto” Ávila, Felipe Tapia, Nabor Ríos y otros.

Aquellas locomotoras las encendían por las mañanas un señor de apellido Armendáriz, quien madrugaba para echarlas a andar, prenderlas para  cuando llegaba la tripulación a ponerlas a trabajar.

Recuerdo cuando aquellos trenes jalaban la carga de mineral de los chutes de la mina de La Colorada a las tolvas de la concentradora vieja, yo iba a la parte alta y los garroteros del tren me regalaban de la madera que salía de la mina junto al mineral y así acabalaba el viaje, solo que en una ocasión  me lanzaron una tabla que tenía un clavo que salía de la tabla y me cayó en el pie derecho, dure más de un mes para aliviarme, me entró más de una pulgada entre los dedos del pie derecho.

Que hermosos tiempos aquellos, yo vivía en la casa de mis tíos Manuel y Eva Tapia en la casa que era la escuela de La Calera en un departamento que le rentaban a mi tío Manuel.

En aquel lugar un día lunes del año de 1938, Salí muy temprano como a las 8 de la mañana a traer un mandado a la cooperativa, misma que estaba en el barrio La Chivatera, había amanecido nevado, unas diez pulgadas de gruesa la nieve. Yo era el mayor, ya diez años. Me dio mucho miedo irme por una vieja vereda muy difícil de andarla así con la nieve y mejor opté por irme a Buenavista a la casa de mis padres y sí ahí se encontraba mi padre, le pediría que fuera por el mandado y lo llevara a la casa de mis tíos allá en La Calera.

Así fue, mi padre fue a la cooperativa, llevo el mandado y así se solucionó el problema. Por la tarde salió mi tío del trabajo, no me vio ahí, pregunto por mí y la tía le dijo lo de mi ausencia, mi tío se enojó le dijo que él podía haber ido a la cooperativa cuando saliera del trabajo. Yo no regrese a la casa de los tíos hasta otro día que se derritió la nieve.

Se llegó el día sábado y mi tío me compró unos zapatos muy elegantes, eran choclos, llego el sábado por la noche con los zapatos, me pidió me los pusiera, me quedaron muy bien, yo muy lurio porque yo tenía zapatos nuevos, y eran choclos. Otro día por la mañana mi tío me dijo que fuera a Buenavista y les enseñara los zapatos a mi madre y a mi abuela. Fui a Buenavista por la mañana, mi madre se midió los zapatos, le quedaron bien, me los pidió y yo se los di, ella no tenía zapatos buenos. Por la tarde regresé a La Campana pero descalzo, me vio mi tío y me pregunto porque llegaba descalzo, le dije la razón y mi tío se puso a llorar al ver la amarga situación por la que pasaban mis padres, en el momento, mi tío se estaba tomando una anforita de mezcal y lloraba ante la imposibilidad de hacer más por mi familia.

Esos recuerdos me llegaron cuando recordé aquellas locomotoras de vapor que hubo en la minera de Cananea.

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